Un vistazo dentro de la vida de un refugiado

26 de febrero de 2016

La región de Kigoma, Tanzania. Ntirabampa y sus niños se sientan fuera de su carpa en el campo de refugiados de Nyarugusu. Crédito por la imagen: Lynette Kamau, CICR              

Artículo del Comité Internacional de la Cruz Roja

Para conectarse con familias y amigos en Burundi, Michel Ntirabampa utiliza el servicio gratuito de llamadas telefónicas de la Cruz Roja. Él ha estado viviendo en el campo de refugiados de Nyarugusu en la región de Kigoma de Tanzania.

"Estoy feliz de hablar con mis familiares quien aún todavía están en Burundi", él dice.

En este día las mujeres muelen la yuca caliente en una artesa de madera al lado de la carpa de Ntirabampa. La yuca está casi lista pero las mujeres dicen que necesitará unos minutos más de moler. Es un trabajo tedioso que requiere de tres a cuatro mujeres para asegurar que la yuca esté bien machacada.

Ntirabampa está sentado fuera de su carpa con una mirada tan fija como que estuviera mirando una tierra lejana, juzgando por su mirada. Es un día tibio, un descanso de las lluvias que han estado regando las colinas de Kigoma en diciembre. Los niños juegan alrededor de las carpas cercanas.

Ntirabampa se ha reducido a un observador del campamento porque ya no puede realizar trabajo extenuante.

"Me lesioné al tratar de defender mi propiedad en Bujumbura. Debido a las lesiones, ya no puedo trabajar."

Después del incidente con su propiedad, Ntirabampa se fue de Bujumbura con su familia y llegó a Tanzania en julio de 2015. Desde entonces él ha dependido en su esposa para valer por la familia.

Región de Kigoma, Tanzania. Las mujeres moliendo la yuca en el campo de refugiados de Nyarugusu. Crédito por la imagen: Lynette Kamau, CICR          

A pesar de que él está agradecido por la ayuda que recibe, no está acostumbrado a estar inactivo y agradecería un cambio en la dieta de vez en cuando. Esto significa que su mujer tiene que ir en busca de la yuca, que se vende por 200 chelines tanzanos (10 centavos EE.UU.) después de haber sido molido.  Los pequeños ingresos ayudan a la familia a complementar su dieta.

“Yo tenía una granja grande y una cosecha fue suficiente para atender a las necesidades de mi familia. Ahora, dependo de los demás", Ntirabampa explica de su realidad.

El almuerzo está listo pronto y sus hijos se unen a él. Mientras que se sienta con su familia bajo una pequeña carpa, la desesperación en sus ojos es evidente.

Esta no es la primera vez que Ntirabampa ha sido refugiado en Tanzania. De hecho, es su tercera vez. Dos de sus hijos hasta nacieron en Tanzania. Las dificultades y la monotonía de la vida de los refugiados son dificultades que el padre de ocho hijos esperaba no enfrentar otra vez.

Ntirabampa y su esposa usan historias y canciones para recordar a sus hijos de la vida en Burundi mientras que la familia mantiene la esperanza de volver pronto a casa.

Convertirse en refugiado hace a uno vulnerable y lo expone a las dificultades, incertidumbre, enfermedad potencial, lesión o muerte. El CICR y el Movimiento de la Cruz Roja en general continúan ayudando a las personas que se convierten en refugiados o migrantes como resultado de conflictos armados o desastres que se ponen en contacto con sus familias y amigos a través de llamadas telefónicas o cartas. En el campo de refugiados Nyarugusu, se realizaron más de 100.000 llamadas telefónicas gratuitas en 2015.

El CICR sigue dando a conocer la difícil situación de los refugiados y los migrantes para asegurar que son tratados con respeto, dignidad y humanidad.

Para obtener más información sobre la reconexión de familias del CICR en Tanzania, por favor haga clic aquí.